Agroindustria 

Capacitación: la herramienta que puede ayudarnos a mejorar el ingreso del pequeño productor agrícola.

Un estudio muestra realizado por Syngenta muestra qué condiciones son las que inciden en el pequeño empresario agrícola, cuál es el comportamiento de la capacitación y la aplicación de la misma entre los productores, y cómo es que esto genera un impacto directo en el ingreso y el modo de vida.

La zona sur de México es una de las zonas con más potencial en el desarrollo de la agroindustria en el país.  Esto sin duda es evidente para Syngenta, quien a través del Centro de Inteligencia sobre Mercados Sostenibles (CIMS) ha realizado un estudio sobre 400 pequeños productores de maíz en Oaxaca y Chiapas, a fin de definir qué condiciones son las que inciden en el pequeño empresario agrícola, cuál es el comportamiento de la capacitación y la aplicación de la misma entre los productores, y cómo es que esto genera un impacto directo en el ingreso y el modo de vida.

El estudio dividió a los pequeños productores en dos grupos: aquellos que tienen acceso a capacitación -entendiéndola como prácticas de agricultura y/o uso seguro de agroquímicos-  y aquellos que no.

En general, los resultados del estudio muestran que los sistemas agrícolas de maíz incrementan su desempeño económico en una relación directa al incremento de la adopción de tecnología. Aquellos  productores que se capacitan e incursionan en la tecnificación del campo pueden incrementar el rendimiento de sus producciones, reducir costos y tener acceso a mejores niveles de ingreso.

El efecto positivo de la capacitación sobre el ingreso fue más evidente sobre pequeños productores que antes no tenían acceso a capacitación y que después de recibirla la aplicaron directamente sobre sus producciones,  mientras que aquellos que ya habían recibido capacitación apenas mostraron resultados visibles.

“Los pequeños productores juegan un rol esencial en la seguridad alimentaria mundial. Sin embargo, para lograr este objetivo de manera sostenible deben de tener acceso a los insumos de alta calidad, así como formación técnica. El estudio demuestra el impacto positivo y significativo de la adopción de tecnología para los ingresos de los pequeños productores, lo que les permite tener una mejor calidad de vida mientras que permanecen trabajando en sus fincas”, aseguró Lawrence Pratt, director de estrategia del CIMS.

Espíritu de Fuego

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