La tecnificación del campo como estrategia de valor.
El agricultor de hoy se ve enfrentado a grandes retos: por un lado la necesidad de producir lo suficiente para generar rentabilidad, y por otro lado, los consumidores que demandan que los cultivos cada vez tengan menos componentes químicos y que haya mayor sostenibilidad en las cadenas de producción.
A medida que crece la conectividad en tiempo real entre los consumidores, la demanda de alimentos de origen local y orgánico es cada vez mayor, en un intento por garantizar su seguridad alimentaria. Cada vez se preocupan más por que existan mejores prácticas agrícolas, y se suman a pagar más por los alimentos que garanticen que han sido producidos mediante el comercio justo, empujando al agricultor a introducirse en la sostenibilidad del campo.
Esto ha producido que en cierta medida, el consumidor se acerque más al campo. Cada vez son más las familias que establecen una relación uno a uno en pequeñas ciudades, o incluso en centros urbanos más complejos. Sin embargo este enfoque no es la solución para las grandes cadenas globales de suministro agrícola, ya que el consumidor no puede mantener una relación tan estrecha con todos los involucrados en la generación de los productos que alguna vez se lleva a la boca.
Este nivel de comunicación, transparencia y eficiencia es lo que el nuevo consumidor está buscando. Pero, ¿cómo puede un productor agrícola lograr esa cercanía con alguien que puede vivir al otro lado del mundo? La respuesta está en la tecnificación.
La tecnificación en la agricultura no debe entenderse como algo complejo. Como mencionábamos en artículos anteriores, la tecnificación del campo involucra desde sencillos elementos como la introducción de conocimiento científico sobre el campo a los agricultores a través de la capacitación, hasta una compleja sistematización de los procesos, permitiendo la trazabilidad de los cultivos desde una semilla hasta productos terminados y entregados al cliente final.
Incluso, puede ofrecer al cliente la comunicación y transparencia que desea, a través de proporcionarles la información que necesitan sobre los procesos productivos y las cadenas de suministro. Sin embargo, para poder lograrlo, se necesita un control preciso sobre los procesos generados en todas las etapas del cultivo.
Otro aspecto importante a considerar es que la tecnificación va de la mano con la sostenibilidad. La preocupación sobre la disponibilidad de los recursos no renovables como el agua es cada vez más grande. En este contexto, la tecnificación del campo nos ayuda a generar mayor eficiencia de los recursos utilizados durante los procesos agrícolas, haciendo que la agricultura tradicional se convierta en una agricultura de precisión que genera cada vez menos desperdicios al perfeccionar sus procesos y sus cadenas de valor ya que los insumos sólo se utilizan cuando se necesitan, reduciendo el consumo de agua, fertilizantes e incluso combustibles. Tales oportunidades ofrecen interesantes oportunidades para la creatividad y el espíritu empresarial en la agricultura.
Por último y no menos importante, la tecnificación del campo y la agricultura de precisión pueden generar excelentes ganancias para el agroempresario. Investigaciones recientes han revelado que los primeros usuarios están viendo un aumento promedio de 9% en ingresos, 26% de aumento de la rentabilidad y un aumento del 12% en el valor del mercado. Además, ayuda a automatizar los procesos (no necesariamente con maquinaria), lo que contribuye a una mayor retención del personal laboral. Esto a su vez aumenta la rentabilidad, por lo que las nuevas generaciones podrían encontrar en lo que antes se consideraba únicamente una tarea familiar, una excelente oportunidad de negocio.



