Golf Torneos 

Magia en Orlando.

Es bien conocido por todos que Walt Disney murió en el año 1966 del siglo pasado, dejando a su paso una amplia serie de innovaciones en el mundo del entretenimiento. Visionario, apasionado, dedicado, él lo reunió todo como empresario para formar una marca que, con el tiempo y con su propia ausencia, se ha hecho más grande y relevante para todos quienes consumen todo lo ligado a Disney.

Walt desplegó su talento por todo el mundo, con un énfasis natural (en sus inicios y por su escala) en Estados Unidos. El país que lo vio nacer fue también el que albergaría los parques y producciones más emblemáticas de esta poderosa marca. La “cereza en el pastel” de toda su creatividad se vive en Orlando.

Se necesita dinero, paciencia, planeación y mucha pasión para recorrer el total de las atracciones que ofrece Disney en esta ciudad de Florida antes de que el cuerpo o la mente exploten. Se ha creado un culto alrededor de estas instalaciones: la gente migra temporalmente hacia una ciudad que solía no tener nada hasta que se convirtió en una en donde se puede al menos soñar con que se tiene todo, a través de lo que construyó Walt y su equipo.

Un par de industrias más se sumaron a la del entretenimiento para construir en Orlando una potencia sureña: el Golf y las convenciones de negocios. Los campos (dentro y fuera de Disney) han permitido que más turistas lleguen a la ciudad, más jóvenes se acerquen a las escuelas de entrenamiento y más jugadores del tour vivan en la zona. Los torneos son continuos. Las condiciones perfectas. La convención anual más importante del golf se vive acá, cada enero (PGA Merchandise Show).

En todos los parques temáticos de Disney corrió un rumor este fin de semana recién pasado: la gente que se formaba desde temprano para disfrutar de la atracción de Star Wars, escuchó que había magia en otro lugar, fuera de las paredes del parque en el que se encontraban. Las niñas que esperaban en “Avatar” comenzaron a inquietarse con los padres y a su vez éstos con el personal de Disney.

Por primera vez corría información de que había llegado la competencia. Claro, Disney enfrenta competencia desde hace mucho con entretenimiento “de nicho” pero, a decir verdad, lleva la clara delantera en parques temáticos. Va “solo”. Lo hizo no de manera desleal, sino remodelándose, reinventándose, siempre pensando en lo que se puede mejorar. Teniendo coherencia de marca. La diferencia con el resto es abismal, acá lo tienes todo como “cliente”.

Los directivos de Disney jamás estuvieron nerviosos… bueno, eso hasta este pasado fin de semana.

Y como suele ocurrir, el nervio llega cuando es un jugador desconocido el que se mete en tu cancha. Si es de otro país, el nervio es aún mayor. Llega sin tapujos, sin complejos, pensando en lo improbable. Es una competencia que se le conoce recién, de la cual no se saben sus antecedentes. Es nueva. Potente, decidida. Dicen que hubo reunión de emergencia el sábado cuando los rumores de la gente se escucharon demasiado fuertes.

Y la sorpresa fue enterarse de que la magia que se robaba la atención estaba ocurriendo en un campo de golf que se llamaba “Tranquilo” y que lo menos que tenia era calma, ya que los corazones latían demasiado fuerte. El balde de agua fría para los directivos fue entender que la “competencia” venía de una chica de un metro y 68 centímetros de estatura nacida en el vecino país del sur. No había manual escrito para contener a este fenómeno. La gente in situ emocionada, los televidentes sin levantarse del sofá, el país (y otros más) paralizado.

¿Qué había detrás de esta historia? Se preguntaron los directivos. Después de darle vueltas al asunto, hubo solo una respuesta:

Fuego.

Eso había. Pero del interno, del que no se instala o se construye, sino que del que se “trae”. Uno puede emocionarse en el trayecto de una montaña rusa, pero ¿Cuánto te dura esa emoción?

La permanencia en un estado de ánimo de “emoción” y “hambre” por triunfar e inspirar es algo que esta chica de nombre Gaby lograba de manera orgánica, natural. Llegó en enero (después de disfrutar a su familia, lo más importante en su vida) con la intención única de lograr ese segundo triunfo (el que dicen, es el más difícil). Reconfirmar que se puede, mantenerse en la elite, seguir inspirando, buscar constantemente la mejor versión de ella misma.

Poderosas lecciones para Disney y para quienes estuvimos pendientes del triunfo de esta chica mexicana. Si hay necesidad de irse a dormir a la mitad de un playoff y volver al día siguiente para ganar, LO HACEMOS. Si 72 hoyos no bastaron, juego los que se requieren. Si hay que vencer a americanas, japonesas, surcoreanas y a TODO EL MUNDO, se hará.

Al conocer la historia de Gaby, los directivos de Disney cambiaron su estrategia (¡siempre Disney con su visión perfecta del negocio!) y permitieron tanto a empleados como a clientes, asistir a la última ronda del Tournament of Champions sin “perder su lugar” en la fila. Era un espectáculo que había que presenciar. En la humildad se da la verdadera magia del ser humano.

No sé si descansa en paz ahora Walt, al ver la competencia frontal que enfrenta con esta jugadora de otro planeta y con un corazón más grande que Epcot. El tour regresará a Orlando cada enero.

Walt sabe que la competencia durará muchos años pero, al final, la competencia te hace mejor, ¿no?

Si no, pregúntenle a Gaby.

 

 

NOTA ORIGINAL PUBLICADA POR GOLF CHANNEL LATINOAMERICA.
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