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Fassi enfrenta las expectativas del LPGA Tour: “Alguien tiene que ser la próxima gran estrella. ¿Por qué no puedo ser yo?”.

María Fassi solamente iba a los campos de golf a mirar a sus dos hermanos mayores.

Vivían cerca del Club de Golf de Pachuca y su madre quería que todos practicaran la mayor cantidad posible de deportes. Lorena Ochoa apenas iniciaba el camino que la llevaría a ser la número uno del mundo y el golf no era un deporte de multitudes en México.

“No era un deporte que haría que un muchacho dijese, ‘papá, quiero jugar al golf’”, comentó Fassi. “Vivíamos prácticamente en un campo de golf en Pachuca. Nueve hoyos. Iba con mis hermanos a verlos pegarle a la pelota. Un día un profesional del club me dice, ‘vienes pero nunca juegas’. Empecé a darle a la pelotita y me gustó mucho”.

Ahora el mundo del golf la observa a ella, deseoso de ver lo que su swing y su personalidad pueden hacer en el LPGA Tour, gira en la que esta semana regresa a Arkansas (donde estudió cuatro años) para disputar el Walmart NW Arkansas Championship.

Suzy Whaley, presidenta de la PGA of America, jugó con Fassi en el Pro-Am del KPMG Women’s PGA Championship y pronosticó que la mexicana será “la próxima gran superestrella” del LPGA Tour.

El comisionado del LPGA Tour Mike Whan se le presentó a la novata de 21 años en una práctica en Hazeltine y le confesó que “nunca oí hablar más de una jugadora que de ti”.

Semejantes expectativas son peligrosas. Abundan los casos de jugadores que asomaron como grandes promesas del golf con las que no pasó nada.

Fassi, no obstante, no le teme a las presiones.

“Alguien tiene que ser la próxima gran estrella. ¿Por qué no puedo ser yo?”, expresó. “Quiero llegar a serlo. Sé que debo trabajar mucho y ser paciente, y que algún día lo conseguiré”.

Whan oyó hablar de Fassi por primera vez hace algunos años. La mexicana hizo maravillas durante la ronda final del Augusta National Women’s Amateur, evento donde se la vio recogiendo el tee cuando la pelota estaba todavía en el aire.

Terminó segunda, detrás de su gran amiga Jennifer Kupcho. Al mes siguiente coronó sus cuatro años en la Universidad de Arkansas ganando el título universitario de la NCAA.

Fassi, quien ganó su tarjeta en el LPGA Tour en diciembre y postergó su afiliación hasta que terminó la universidad, regresa a Arkansas como la número 98 de la Race to the CME Globe con apenas tres eventos disputados.

Debutó como profesional con rondas de 68 y 70 el fin de semana el US Women’s Open, torneo donde terminó duodécima. Una segunda y tercera ronda flojas en el KPMG Women’s PGA Championship la dejaron en la casilla 48°. Pero su potencial es tal que la colocaron en el mismo grupo que integraron la campeona del Abierto estadounidense, la surcoreana Jeungeun Lee6, y la estrella canadiense Brooke Henderson.

No hay duda del atractivo que ejerce la mexicana, por más que todavía no tenga un golf totalmente pulido.

Fassi hizo un disparo desde el tee en el hoyo 15 de Hazeltine, de Par-5, que maravilló al público, el cual siguió la trayectoria con curiosidad para ver hasta dónde llegaba la pelota. El voluntario que toma nota de las distancias desde el tee despejó las dudas: 321 yardas. En lugar de buscar el centro del green, le apuntó a la bandera. La bola se quedó corta con su segundo tiro y fue a parar al bunker. De todos modos logró salvar el par.

Ya aprenderá con la experiencia. Por ahora, divierte a la gente.

Fassi tiene un swing muy personal, que puede mejorar con los años.

“Cuando empecé a jugar, el primer maestro que tuve en Pachuca dejó que desarrollase mi propio swing”, explicó. “A partir de allí, con todos los técnicos que tuve trabajamos en base a eso. Tenía caderas rápidas y nadie quería meterse con eso. No lo sabía por entonces, pero resultó ser algo positivo”.

Su bolsa la lleva Gary Matthewscaddie veterano que trabajó con Sergio García, Anthony Kim, Lydia Ko y más recientemente con Charl Schwartzel, hasta que una lesión en una muñeca puso fin a su temporada. Según su caddie, Fassi le recuerda los comienzos de Tiger Woods porque tiene una potencia cautivante. Pero a Woods le tomó algunos años pulirse.

“Cuando aprenda a usar mejor los wedges, va a ser dominante”, pronosticó Matthews.

Fassi ya sobresale en un aspecto: Tiene un título universitario en administración deportiva. Fue a Arkansas inicialmente por un año, pero después no quiso irse.

Se encariñó con sus compañeras y sus técnicos. Iba más a los partidos de básquetbol de los Razorbacks que a los de fútbol americano (“me gusta el fútbol americano, pero los partidos son demasiado largos”, comenta). Organizaban comidas en los estacionamientos de los estadios previo a los partidos. De esta forma, ella aprendió a manejarse por sí misma.

La experiencia en Arkansas “incidió en lo que soy hoy como golfista, pero más todavía en lo que soy como persona”, señaló.

Ahora se siente lista para las grandes ligas y las expectativas que la rodean. Fassi es intrépida en la forma en la que juega y piensa. No se siente una estrella, pero no le escapa a esa noción.

En la muñeca tiene una pulsera que dice “one day closer”, un día más cerca.

¿Más cerca de qué? De todo.

“Es un recordatorio de que debo vivir el presente y de que estoy en camino”, explicó.

 

 

 

NOTA ORIGINAL PUBLICADA POR GOLF CHANNEL LATINOAMERICA.
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